sábado, 22 de noviembre de 2008

TEATRO GROTESCO SALVADOEÑO



Si el Teatro Grotesco se define como la representación de la realidad la cual nos deja una mueca de dolor cuando se cae la máscara espejista de la realidad objetiva social, El Salvador es un Grotesco de escenas interminables, mezcladas con el teatro de Bertolt Brecht donde se rompe la tercera pared escénica en el cual el pueblo se convierte en el autor principal invitando al pueblo a pensar (Cogito Ergo Sum) y no sólo aceptar lo que se ofrece. En este enfrentamiento de las categorías del ser: el Rostro y la Máscara, nos pone directamente en contacto de nuestra realidad, de una sociedad espejista, de generaciones de míseros con celulares, de seudo analistas políticos desconocedores de Macchiavello,, de abogados sin conocimiento alguno del Proceso de Frank Kafka, de profesionales de la salud que jamás han leído a Hipócrates, de educadores desconocedores de la Pedagogía del Oprimido, de militares torturadores de combatientes amarrados y violadores de compañeras encarceladas, de economistas desconocedores de la rapiña de las tesis neo-liberales, pero especializados en empeñar la patria, de políticos del alpiste prendidos como monos pangolines a los tres poderes del estado, de chivos, eternos mamadores de las macilentas ubres del erario nacional, de seudo periodistas, plumíferos flemáticos, payasos de la metáfora de la falacia y del engaño, de tinter¡os elevados a la categoría de magistrados, de sobalevas acabados viviendo en la Escalón marginal, de ministros de economía de un gobierno central que vende la banca, empeña al país por millonadas y aún mucho antes de que los préstamos hayan llegado ya se los han asignado a la banca extranjera.


Viajar por la ciudad y a lo largo del país te presenta los cuadros más grotescos, difíciles de encontrar en otros países. Vas en un bus urbano y de repente un par de empistolados se suben, pasan la cuenta a todos los pasajeros y se bajan como si nada y todo mundo calla por el miedo a ser asesinados ipso facto. Una anciana con mas cojones que un macho cabrío exclama: Vayan a trabajar rateros, se regresan, les apuntan sonriendo y le dicen: si trabajamos, por ratos por ello nos dicen rateros. Se pasa un susto, para que en la siguiente parada se monte otro criminal con una mano sangrienta y morada llena de anillos y todavía mostrando su trofeo ante la mirada atónita y el pánico del pueblo viajando a sus trabajos.


En un viaje a lo largo de la nación puede contar 300 mendigos, trescientos y mas vendedores de dulces, chicles, medicina para todo, atalayas, y como quinimil paradas en un bus anunciado como directo, no sin contar que en cada vuelto te roban los cobradores y no reclamas por temor a ser acuchillado y de vez en cuando mas de cuando en vez, los motoristas y los cobradores son asesinados por no pagar el impuesto de extorsión dirigido por los militares destronados y los rótulos en los vidrios traseros: que descanse en paz hermano!, lo cual por realista se convierte en lo menos grotesco de lo grotesco del medio.


La nación, con toda su belleza natural ha sido convertida en un muladar, en un estercolero político con los mismos ogros tradicionales saqueándolo a manos llenas. Un país donde la niñez y la mujer han sido abandonada desde siempre y donde los campesinos sudan para ver su sudor robado por los acaparadores dirigidos por el gobierno central. Un país con fabrica de billonarios de la noche a la mañana y donde los miembros de la elite gobernante son procesados a lo largo del mundo, un país donde la sotana vaticana y las sectas importadas avalan el crimen y la injusticia y los mandamientos se los pasan por las nalgas callosas vaticanas, un país donde los criminales son legisladores y donde la peor criminal que la historia ha conocido se declara por decreto legislativo: Hijo Predilecto de la Patria. Vaya que mierda.


Un teatro cuyo telón se podrá cerrar en estas elecciones y donde pueden hasta cundir peligros de violencia. Es grotesco ver a un policía de candidato oficial y a un negrero que los ha destazado y acusado, acompañándolos en la última instancia ante la negativa de los precandidatos a saborear la derrota desde muy antes de las elecciones. Es grotesco ver las negruras venenosas de cuatro payaso y torturadores convertidos en diz que comunicadores y leer las patanadas de los arti-culeros del oscurantismo descomunicacional. Sin duda alguna Luigi Pirandello y los autores de la Comedia del Arte, hubieran encontrado material vivo para escribir enciclopedias de obras grotescas, en un país que grotescamente se llama El Salvador, que mejor debiera llamarse El Salador porque si no naces salado te salan a tortura permanente.

Paul Fortis

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“Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero.” (Segunda declaración de la Habana)


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