
Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino
Cientos de devotos católicos participaron la tarde de este Jueves Santo en la Última Cena del Señor, con lo que se marca el inicio del Triduo Pascual, donde Jesús se encamina a la donación de su vida en sacrificio expiatorio para la salvación del mundo, se establece su mediación objetiva en el rito convivial de la nueva alianza, y releva su inmensa caridad, que es la base de su pasión y de su muerte.
En este momento se recuerda cuando Jesús celebra la Pascua rodeado de los suyos, todos los momentos de esta Última Cena reflejan la majestad de Jesús, que sabe que morirá al día siguiente, y muestra su gran amor y ternura por los hombres. Jesús encomendó la disposición de lo necesario a sus discípulos predilectos: Pedro y Juan.
Los dos Apóstoles se esmeran en los preparativos. Pusieron un especial empeño en que todo estuviera perfectamente dispuesto. Jesús se vuelca en amor y ternura hacia sus discípulos. Es una cena testamentaria; es una cena afectuosa e inmensamente triste, al tiempo que misteriosamente reveladora de promesas divinas, de visiones supremas
Durante la Última Cena se conmemora la narración del evangelista San Juan: “los amó hasta el fin de dar su vida por ellos”, Jesucristo ofreció en la Cena y en la Cruz el mismo sacrificio que acostumbraban hacer los judíos en las fiestas más importantes, con un solo acto unificó y dio un sentido más profundo a los sacrificios antiguos, que eran fundamentalmente tres: la Pascua, el pacto o alianza y la fiesta del perdón.
José del Carmen Escobar, párroco de la iglesia El Calvario, en el Centro de San Salvador, dijo que con esta celebración se medita el amor de Jesús por cada uno de nosotros, pero lo importante es reflexionar cómo el hombre está correspondiendo a ese amor, reflejado en el trato con los demás, en la caridad con el prójimo y sobre todo en el amor a la Eucaristía, que es símbolo y fuente de caridad.
“Este día Jesús además de instituir la Eucaristía, también instituye el sacerdocio ministerial, él se queda con los suyos en el Sagrario y también está presente a través del sacerdote, pues aquí recordamos el momento en que Jesús lava los pies de sus apóstoles, lo cual es un gesto de amor, servicio y entrega a los demás y sobre todo a la Iglesia”, expresó el párroco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario