
Muchos motivos los llevan a vivir en la calle, pero muy pocas posibilidades les permiten salir de esa situación. Foto Diario Co Latino/Marvin Isho Torres.
René Domínguez Varela
Redacción Diario Co Latino
“Gracias a Dios, aún existen personas que nos ayudan”, expresó el señor Porfirio Raymundo Reyes, quien a sus 69 años no posee pensión ni ningún tipo de ayuda económica. Recorre las calles de la cabecera departamental de Sonsonate esperando la valiosa ayuda de personas altruistas. “El alcalde nos prometió ayuda y ya se olvidó de nosotros”, dijo el hombre de edad avanzada, después de ingerir una comida que reparte la iglesia bíblica bautista “Cristo Salva”.
Reyes es uno de un promedio de 75 indigentes que deambulan las calles pidiendo una limosna y viéndose en la difícil situación de no tener un lugar techado y una cama para poder dormir dignamente.
“Nosotros (Los cristianos) tratamos de ser una iglesia en función de lo social y así ayudarnos unos a otros”, enfatizó el Pastor evangélico Daniel Alfaro que lidera el ministerio “Cenando con Dios” que reparte la comida los días miércoles en el parque central de Sonsonate.
Además, manifestó estar satisfecho con el plan de seguridad que el Gobierno Central ha puesto en marcha, “La presencia militar y policial nos da una atmósfera de tranquilidad para realizar esta actividad”.
Uno de los reclamos de los indigentes, es la falta de atención y la exclusión de los proyectos de desarrollo social y económico de la alcaldía Sonsonateca precedida por Roberto Aquino. A respuesta de esta acusación se buscó la versión del edil y no fue atendida por razones no justificadas.
“El alcalde solo en campaña política nos hace promesas, ya son 2 periodos y no nos ayuda”, recalcó Reyes.
Falta de atención médica, salud mental, salubridad y educación; son una de las necesidades básicas que deberían ser suplidas a estos seres humanos que por motivos de falta de empleo, alguna adicción entre otras dificultades que esta sociedad desigual provoca, se han visto en la necesidad de dormir en las aceras de casas comerciales y champas del mercado municipal para buscar refugio del frío y lluvias.
Las autoridades están obligadas a velar por las necesidades de todos los salvadoreños de manera que puedan tener una vida digna, y de tomar en cuenta a todos los sectores y así eliminar este tipo de atropellos a los derechos humanos.
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