
Las viviendas de los habitantes de playa Las Hojas resultaron inundadas por las lluvias del fin de semana; aún no ha llegado maquinaria para recuperarlas. Foto Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino
Como todas las noches, Reyes de Jesús Abarca no podía conciliar el sueño, las ojeras que se le marcan en su rostro son fiel reflejo del insomnio que padece.
Era la noche del sábado y se sentía cansada; quería dormir, pero no podía. Qué iba a saber ella que este mal le salvaría la vida exactamente a las dos de la mañana del domingo, cuando el río Jiboa inundó su casa y la de sus vecinos en el cantón El Achiotal, municipio de San Pedro Masahuat, La Paz.
“El insomnio me salvó la vida. Estaba despierta y pude salir por una ventana de mi casa con mis hijos y mi mamá”, relató esta madre de familia soltera.
Esas palabras fueron más que suficientes para que sus manos cubrieran su rostro y quebrara en llanto. Como dice Reyes: “Gracias a Dios nadie murió”, pero, si no es que ella y uno de sus hijos no montan a su anciana madre sobre un huacal grande para pasarla por la ventana, la crecida del Jiboa se la hubiese llevado.
Al escuchar esto, Catalina Avilés, madre de Reyes, le sujeta la mano y con su cabeza le indica que ya no hable de eso. No quiere recordar una escena tan dolorosa.
Madre e hija, ambas callan. Vuelven a un momento que no quieren que jamás se repita, para Reyes su “viejita” es algo tan apreciado que no podría vivir sin ella.
En el Achiotal la tierra todavía está mojada. El vapor hace aumentar el calor. Esto llena de tranquilidad a Reyes y todos los que están en la casa comunal Astoria, uno de los albergues que la Alcaldía de San Pedro Masahuat habilitó, luego del desastre.
El síndico de esa municipalidad, Jaime Santos, luce tranquilo, aunque por dentro sabe perfectamente que será difícil volver a la normalidad.
San Pedro Masahuat es uno de los municipios afectados por la lluvia del fin de semana que no registran muertes, pero sí más de dos mil 800 damnificados y 155 casas dañadas. Algunos hogares tienen por dentro entre 30 y 60 centímetros de lodo.
Santos dijo que no se perdió una tan sola vida, porque funcionó el sistema de alerta temprana que implementa la municipalidad desde hace tres años.
Sin embargo, los daños materiales y a los cultivos son cuantiosos y pasar por la calle que va hacia la playa Las Hojas es como una escena de película, de esas que a los estadounidenses les gusta hacer cuando es el fin del mundo.
Literalmente la calle está partida y eso es cuando se llega a la playa. Varios carros están parqueados a la orilla del camino y los curiosos echan un vistazo.
Ahora, el mar se mira tranquilo, no se piensa que eso fue lo que partió la calle. Repararla costará mucho dinero, demasiado, diría el Alcalde de San Pedro Masahuat, Carlos Ramos.
“No sabría decir a cuánto ascienden los daños a todo, pero si son miles de dólares”, aseguró el jefe municipal.
Espaldarazo gubernamental
El ambiente en el albergue Astoria es una mezcla de sentimientos: alegría y tristeza. Así lo resume José Hernández de 10 años.
Este pequeño pasa inadvertido en todo el refugio. Trata de matar el tiempo jugando con una naranja. La lanza al aire y la agarra una y otra vez.
La razón porque la que él y los demás están alegres es porque saben que no lloverá de nuevo, y, tristes porque sus vidas ya no serán las mismas por lo “espantoso y terrible” de la noche del sábado y madrugada del domingo.
De repente, la tranquilidad del albergue se interrumpe y es que la Primera Dama de la República, Vanda Pignato visitó el lugar para conocer las necesidades de la gente.
Las personas sienten que con su visita la ayuda llegará más rápido y tendrán una solución rápida a sus problemas.
Ayer, Pignato visitó varios de los municipios afectados por las lluvias de hace cuatro días, en los departamentos de San Vicente y La Paz
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