20 años después de la ofensiva del 89
Muchos de los que tomaron la opción de las armas, hace veinte años, como camino para realizar las transformaciones sociales en este país,llevaron a cabo una medición de fuerzas con la derecha oligarca de este país y con sus vasallos los chafarotes.
No todo salió como se había planificado. En la medición de fuerzas de noviembre del 89, se perdieron valiosas y heroicas vidas entre los "muchachos". Aunque había conocimiento de la posibilidad de perder la vida en la gesta histórica, les aseguro que no se escatimó esfuerzo, espíritu, ni agallas para llevar a cabo aquella gran empresa.
Los enemigos de siempre del pueblo -los oligarcas y chafarotes- no pudieron asimilar lo que tenían enfrente y se decantaron por el camino más fácil, como fue el de masacrar a diestra y siniestra a la población. Desde los aires y con el uso de aeronaves con metralla y bombas, se asesinaron poblaciones indefensas, como fue el caso de las colonias Santa Marta y Los Santos I y II, así cómo barrios populares de Apopa y la Zacamil, entre algunos.
Luego de los Acuerdos de Paz, tuve la mala fortuna de conocer a un piloto de la tenebrosa Fuerza Aérea, que tenía el mote de "matazón". Este apodo le había sobrevenido debido a que al equivocar coordenadas en un reconocimiento aéreo, había masacrado y, prácticamente, borrado del mapa a un cantón en el oriente del país. Eso sí, estos imbéciles NUNCA erraron bomba y metralla en las colonias "pudientes" de San Salvador.
En ese instante que escuchaba la anécdota del infeliz chafarote, llegaron a mi memoria el estado mental y el nivel de impacto de las equivocaciones de los ejecutores. Valoré y pensé en las consecuencias de las malas decisiones de los cabecillas, como fue aquella en que ametrallaron a los mártires Jesuitas.
No todo salió como se había planificado. En la medición de fuerzas de noviembre del 89, se perdieron valiosas y heroicas vidas entre los "muchachos". Aunque había conocimiento de la posibilidad de perder la vida en la gesta histórica, les aseguro que no se escatimó esfuerzo, espíritu, ni agallas para llevar a cabo aquella gran empresa.
Los enemigos de siempre del pueblo -los oligarcas y chafarotes- no pudieron asimilar lo que tenían enfrente y se decantaron por el camino más fácil, como fue el de masacrar a diestra y siniestra a la población. Desde los aires y con el uso de aeronaves con metralla y bombas, se asesinaron poblaciones indefensas, como fue el caso de las colonias Santa Marta y Los Santos I y II, así cómo barrios populares de Apopa y la Zacamil, entre algunos.
Luego de los Acuerdos de Paz, tuve la mala fortuna de conocer a un piloto de la tenebrosa Fuerza Aérea, que tenía el mote de "matazón". Este apodo le había sobrevenido debido a que al equivocar coordenadas en un reconocimiento aéreo, había masacrado y, prácticamente, borrado del mapa a un cantón en el oriente del país. Eso sí, estos imbéciles NUNCA erraron bomba y metralla en las colonias "pudientes" de San Salvador.
En ese instante que escuchaba la anécdota del infeliz chafarote, llegaron a mi memoria el estado mental y el nivel de impacto de las equivocaciones de los ejecutores. Valoré y pensé en las consecuencias de las malas decisiones de los cabecillas, como fue aquella en que ametrallaron a los mártires Jesuitas.
Lo más complicado es que al comparar en perspectiva y retrospectiva las raíces del conflicto con nuestra realidad actual, muy pocas cosas han cambiado en favor de las mayorías. Quizá el único aspecto en el que se ha evolucionado es que ya no te matan físicamente por expresar tus ideas.
Aunque debo de aclarar que aún hay sectores, en estos tiempos de cambio, donde te matan económicamente si cometes el error de expresar tus inclinaciones políticas de izquierda. Sin más, te desplazan por tus pensamientos, ya que la empresa privada está poblada en su gran mayoría por una derecha recalcitrante, oscura y obtusa.
El atropello y el sometimiento al trabajador es el pan de cada día en la empresa privada, las prebendas hacia la gran empresa se mantienen y si no, cómo se explican ustedes esa gran cantidad de publicidad en la derecha mediática? Me pregunto, entonces, si 20 años después hemos llegado al lugar por el que tanto se luchó?
Los derrumbes, los desastres y las desgracias afectan a los mismos rotos de siempre; años y gobiernos han pasado en estos veinte años sin pena ni gloria. Continúo preguntándome si, 20 años después, existe todavía la esperanza de conseguir, como pueblo que somos, por lo que tanto se trabajó y se empeñó el alma?
La muerte visita todos los días las casas en los barrios y colonias donde pernocta el verdadero pueblo salvadoreño. A veinte años de la ofensiva guerrillera, hay una luz al final del camino para aliviar todas nuestras necesidades y vicisitudes, o acaso el esfuerzo realizado durante el conflicto armado no valió de nada?
El pueblo nunca es escuchado, incluso en estos tiempos de "cambio". A pesar de que ahora tenemos un gobierno de izquierda, será este gobierno un prototipo del gobierno por el cual tanto se luchó, o debemos de trabajar por otro?
Loor y gloria eterna a nuestros mártires, nuestros hermanos y hermanas, y a nuestros combatientes del FMLN que ofrendaron su sangre por una patria mejor!
Atlacatl

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