El nombre Zablah suena fuerte entre areneros
Eleana Ventura
Redacción Diario Co Latino
«Esto me recuerda los tiempos de antaño, sin el pleito de los buses, y el bullicio de las ventas», recuerda Reinaldo González, constructor, mientras juega con su nieta de 2 años en la Plaza Morazán, frente al Teatro Nacional.
Violeta Menjívar, edil de San Salvador, dio un ultimátum a los 52 vendedores que pactaron desalojar pacíficamente las ventas frente al Teatro y ubicarse en el Pasaje Cañas, frente a la Lotería Nacional, (una cuadra abajo de la Plaza Morazán), ya que se encuentran listos los locales techados y con espacio para publicidad de dichos vendedores.
Hasta la fecha, una de las querellas del gremio informal está relacionado con las ventas de licor, que tienen años de haberse instalado en el pasaje.
Contrario a González, Walter Sánchez, mecánico automotriz, prefiere las ventas frente al Teatro. «Esa zona se sabe que es roja, y significa comprar en medio de los bolos, mientras que aquí tenemos la vista al Teatro», expresó el citadino.
Otro de los problemas a considerar para los transeúntes son que las pocas cuadras que llevan a los cines Majestic, están abandonadas por el hedor de los desechos sólidos y orines dejados en el camino, convirtiendo al Pasaje Cañas como letrina pública.
Parte de los acuerdos, pactados por vendedores y la edil, no contemplan la limpieza de los alrededores de la zona, sin embargo, dentro de las demandas de los compradores sí ven necesaria dicha limpieza.
La reconstrucción del Teatro Nacional supera los dos millones de dólares, y por ser patrimonio cultural, el Consejo Nacional para la Cultura (CONCULTURA) solicitó el traslado. Actualmente los edificios aledaños al Teatro son pintados con un color similar, todo apunta a que de mantenerse el acuerdo entre vendedores y Alcaldía, el centro Histórico estará listo, visualmente, para el turismo, comercio y recreación.

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