lunes, 3 de diciembre de 2007

Conmemoran a caídos de guerra en Morazán

El conflicto armado que ocurrió en el país durante la década de los ochenta, dejó una imborrable huella histórica, la cual muchas personas pretenden dejar atrás y otras por el dolor que aún les inunda el corazón mantienen el recuerdo de lo vivido.Tal es el caso de Isabel Granados Méndez, quien a pesar de los años aún recuerda a su hijo José Isabel Méndez, de seudónimo “Rubidio”, quien murió a manos de los militares en la guerra.“Sólo Dios sabe cuan grande es el dolor de una madre cuando pierde a uno de sus hijos, a mí se me fue la mente cuando un “compa” me contó que los militares le habían disparado a mi José”, recordó con timidez doña Isabel.Ella al igual que su familia, son residentes del Cantón Varilla Negra, municipio de Corinto, en el departamento de Morazán. La zona fue catalogada como conflictiva durante la guerra, por considerarse lugar de concentración de los campamentos guerrilleros, desde donde partían para combatir contra del ejército.Al igual que Granados, también María de la Paz Rubio Fuentes, conocida cariñosamente como Pasita, contó entre lágrimas que su esposo salió en la ofensiva y se encontró sólo contra el Batallón Atlacatl y contra el Conchagua.Mientras tanto, “yo me encontraba en Corinto junto con mis dos hijas (una de 9 meses y la otra de 3 años), cuando de repente llegaron unos soldados y me dijeron que venían a matarme, acusándome de ayudar a los guerrilleros”, manifestó María de la Paz. “Trate de hacerles conciencia de que así como les dábamos de comer a los guerrilleros así también les dábamos a ellos que eran militares”, explicó María de la Paz.En ese momento, Pasita se armó de valor y les dijo que si la mataban iba a ser junto con sus hijas pues no iba a dejarlas huérfanas. Esa noche, Pasita no durmió nada y sólo le pedía a Dios fortaleza para aguantar la situación. De repente los soldados le hablaron agresivos diciéndole “ese que ves ahí, el Teniente Flores, es el que te va a matar. Yo me quede horrorizada, y me le puse enfrente y me dijo con voz ronca y brusca: no te vamos a hacer nada, anda sentate…”.Entonces pasita pensó “todavía no me conviene morir” y el Teniente con mirada fría y colérica le dijo antes de retirarse “mira como nos han dejado los subversivos”, y la joven le observó detenidamente su rostro y se encontró con una profunda cicatriz, conteniéndose las ganas de hablar, se mantuvo callada ante tal comentario. En ese preciso instante la gente alrededor de ambos, le gritaban “pasita los soldados están quemando tu casa, yo quede anonada”.Al día siguiente la dejaron ir, pero se llevó la gran sorpresa de que su esposo había sido torturado, ametrallado e incinerado en un operativo.Ambas mujeres, sobrevivientes de la guerra coincidieron en darle gracias a Dios por estar vivas, pues esos tiempos fueron duros para todos y dejaron en claro que si continúan vivas es “por su esfuerzo propio”, pues el gobierno jamás le ha brindado ayuda.María de la Paz criticó que fueron mucha las ayudas que recibió el estado después de los acuerdos de paz y que hasta la fecha no han percibido nada.Muchos municipios del Departamento de Morazán son catalogados como de pobreza extrema, ejemplo de ello, es que en pleno siglo XXI, aún no cuentan con electricidad y mucho menos con una alimentación balanceada que evite que padezcan desnutrición u otras enfermedades.Actualmente “no recibo ayuda del gobierno y ahora que ya estoy viejita, ya no puedo trabajar en el campo porque se me dificulta y tengo muchas enfermedades y ni siquiera puedo ir al médico porque queda lejos y no tengo para comprar las medicinas”, dijo Granados. Un día para recordarAnte los brutales hechos ocurridos durante el conflicto, los habitantes de Corinto conmemoraron este fin de semana, de forma oficial, a todos los caídos en la guerra, quienes dieron la vida con la esperanza transformar al país.“Esa sangre derramada no se olvida, vive en cada uno de los salvadoreños. Acá murieron jefes, guerrilleros, comunicadores combatientes de ese tiempo y es por ello que hay que rescatar la memoria histórica de nuestro país, pues un país sin memoria histórica no es un país”, aseveró el Coordinador adjunto de la directiva municipal del FMLN en Corinto, José Santos Benítez.“Se decidió realizar este 24 de noviembre por encontrarse en torno al mes de la ofensiva final ocurrida el 11 del mismo mes, pero fue la fecha en que Mauricio Funes, candidato a la presidencia por el FMLN, dio su discurso público en el Estadio Cuscatlán”, informó. Los organizadores tenían planeado realizar un mural en memoria de aquellos combatientes que murieron pero por razones de índole económica no lo pudieron llevar a cabo.No obstante, los pobladores pretenden hacer un esfuerzo para que aquellos cuerpos que quedaron esparcidos encontrarlos y darles santa sepultura.Benítez aseguró que si los “compas” combatieron fue para “liberarnos de la injusticia que nos habían impuesto los opresores de este país”, y afirmó.Asimismo, las sobrevivientes, incitaron a continuar con la lucha pues aún “conservan calor en su sangre”, pero aclararon que ahora ya no combatirán con armas, más bien lo harán mediante el voto en las próximas elecciones del 2009.

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