
Hoy 9 de Octubre de 2007 se conmemoran los 40 annos de la muerte de aquel "personajillo"...la verdad ni de su nombre me acuerdo, me refiero a el sargento de el ejercito Boliviano que asesino a Ernesto Guevara...
de lo que si me acuerto es de que un 9 de Octubre de 1967 nacio la inmortalidad de nuestro querido Che...
Pues yo nadamas le diria a aquel "sargento": que dios te perdone porque yo no...
y a a aquel combatiente mas aguerrido que he conocido le diria:
Gracias querido Che por existir!
Que viva el Che,
Viva Argentina,
Viva Cuba,
que viva La America Latina,
viva el Che
viva el Che
viva el Che
Hasta la Victoria Siempre!
Yo maté al Che
Víctor Montoya
Cuando me tocó la orden de eliminar al Che, por decisión del alto mando militar boliviano, el miedo se instaló en mi cuerpo como desarmándome por dentro. Comencé a temblar de punta a punta y sentí ganas de orinarme en los pantalones. A ratos, el miedo era tan grande que no atiné sino a pensar en mi familia, en Dios y en la Virgen. Sin embargo, debo reconocer que, desde que lo capturamos en la quebrada del Churo y lo trasladamos a La Higuera, le tenía ojeriza y ganas de quitarle la vida. Así al menos tendría la enorme satisfacción de que por fin, en mi carrera de suboficial, dispararía contra un hombre importante después de haber gastado demasiada pólvora en gallinazos. El día que entré en el aula donde estaba el Che, sentado sobre un banco, cabizbajo y la melena recortándole la cara, primero me eché unos tragos para recobrar el coraje y luego cumplir con el deber de enfriarle la sangre. El Che, ni bien escuchó mis pasos acercándome a la puerta, se puso de pie, levantó la cabeza y lanzó una mirada que me hizo tambalear por un instante. Su aspecto era impactante, como la de todo hombre carismático y temible; tenía las ropas raídas y el semblante pálido por las privaciones de la vida en la guerrilla. Una vez que lo tenía en el flanco, a escasos metros de mis ojos, suspiré profundo y escupí al suelo, mientras un frío sudor estalló en mi cuerpo. El Che, al verme nervioso, las manos aferradas al fusil M-2 y las piernas en posición de tiro, me habló serenamente y dijo: Dispara. No temas. Apenas vas a matar a un hombre.Su voz, enronquecida por el tabaco y el asma, me golpeó en los oídos, al tiempo que sus palabras me provocaron una rara sensación de odio, duda y compasión. No entendía cómo un prisionero, además de esperar con tranquilidad la hora de su muerte, podía calmar los ánimos de su asesino.Levanté el fusil a la altura del pecho y, acaso sin apuntar el cañón, disparé la primera ráfaga que le destrozó las piernas y lo dobló en dos, sin quejidos, antes de que la segunda ráfaga lo tumbara entre los bancos desvencijados, los labios entreabiertos, como a punto de decirme algo, y los ojos mirándome todavía desde el otro lado de la vida.Cumplida la orden, y mientras la sangre cundía en la tierra apisonada, salí del aula dejando la puerta abierta a mi espalda. El estampido de los tiros se apoderó de mi mente y el alcohol corría por mis venas. Mi cuerpo temblaba bajo el uniforme verde olivo y mi camisa moteada se impregnó de miedo, sudor y pólvora. Desde entonces han pasado muchos años, pero yo recuerdo el episodio como si fuera ayer. Lo veo al Che con la pinta impresionante, la barba salvaje, la melena ensortijada y los ojos grandes y claros como la inmensidad de su alma. La ejecución del Che fue la zoncera más grave en mi vida y, como comprenderán, no me siento bien, ni a sol ni a sombra. Soy un vil asesino, un miserable sin perdón, un ser incapaz de gritar con orgullo: ¡Yo maté al Che!. Nadie me lo creería, ni siquiera los amigos, quienes se burlarían de mi falsa valentía, replicándome que el Che no ha muerto, que está más vivo que nunca.Lo peor es que cada 9 de octubre, apenas despierto de esta horrible pesadilla, mis hijos me recuerdan que el Che de América, a quien creía haberlo matado en la escuelita de La Higuera, es una llama encendida en el corazón de la gente, porque correspondía a esa categoría de hombres cuya muerte les da más vida de la que tenían en vida. De haber sabido esto, a la luz de la historia y la experiencia, me hubiese negado a disparar contra el Che, así hubiera tenido que pagar el precio de la traición a la patria con mi vida. Pero ya es tarde, demasiado tarde... A veces, de sólo escuchar su nombre, siento que el cielo se me viene encima y el mundo se hunde a mis pies precipitándose en un abismo. Otras veces, como me sucede ahora, no puedo seguir escribiendo; los dedos se me crispan, el corazón me golpea por dentro y los recuerdos me remuerden la conciencia, como gritándome desde el fondo de mí mismo: ¡Asesino!. Por eso les pido a ustedes terminar este relato, pues cualquiera que sea el final, sabrán que la muerte moral es más dolorosa que la muerte física y que el hombre que de veras murió en La Higuera no fue el Che, sino yo, un simple sargento del ejército boliviano, cuyo único mérito -si acaso puede llamarse mérito- es haber disparado contra la inmortalidad.Víctor Montoya Escritor boliviano radicado en Estocolmo, Suecia. http://alainet.org/active/19925
I Killed Che
Víctor Montoya
When I got the order to eliminate Che, a decision of the Bolivian military, I was seized by a fear that disarmed me. I began to tremble from head to foot and felt like peeing in my pants. The fear was so great at times, I could only think of my family, God, and the Virgin.However, I had to recognize that, from the time we captured him in the Quebrada del Churo and took him to La Higuera, he had circles under his eyes and wanted to take his own life. So at least I would have the enormous satisfaction that finally, in my career as a subordinate officer, I would shoot a man who was important after wasting so much powder on turkeys.The day I went into the room where Che was, sitting on a bench, his head down and his ponytail falling across his face, I took a few slugs to build up my courage to do my duty and chill his blood.Che stood up within seconds of my getting to the door, raised his head and shot me a look that made me lose my balance right then. He was impressive, like anybody who is charismatic and fearsome at the same time; his clothes were ragged and he looked pale from his life as a guerrilla fighter.Once I had him up close, not far from my eyes, I took a deep breath and spit on the floor, while I went into a cold sweat. Che, when we saw I was nervous, my hands clutching my M-2 rifle and legs set ready to shoot, quietly said, "Shoot. It's not much of a man you're killing." His voice, hoarse from tobacco and asthma, hit me hard, while his words made me feel a combination of hate and doubt and pity. I couldn't understand how a prisoner calmly waiting to die could raise his assassin's spirits.I put the rifle to my chest and hardly aiming shot the first round which destroyed his legs and doubled him over, without any complaints before the second round tumbled him into the benches, his lips half open, like he was going to say something, and his eyes still looking at me from the other side of life.The order done and while the blood pooled on the scarred floor, I left the room leaving the door open behind me. The blast of the shots took over my brain and the liquor ran through my veins. My body was shaking in the olive green uniform, and my speckled shirt was soaked in fear, sweat, and gunpowder.Many years have gone by, but I remember the episode as if was yesterday. I see Che with his impressive look, his wild beard, tangled ponytail and eyes, as big and light as his huge soul.The execution of Che was the most serious stupidity in my life, and as you will understand I don't feel good, day or night. I'm a vile assassin, a miserable, unpardonable human being, a human being incapable of yelling with pride: I killed Che! Nobody would believe me, not even my friends; they'd make fun of my false bragging, telling me over and over that Che didn't die, that he's more alive than ever.The worse thing is that every 9th of October, I hardly wake up from this horrible nightmare, when my kids remind me that the Che of America, whom I thought I killed in the little school in La Higuera, is a flame lighted in the hearts of the people, because he fit into that class of men whose death made them more alive than when they were alive.If I had known this, in the light of history and experience, I would have refused to shoot Che, and I would have had to pay the price of my life for betraying my country. But it's too late, now it's too late…Sometimes just hearing his name, I feel like heaven is pressing down on me and the world is sinking under my feet and making an abyss. Other times, like right now, I can't keep on writing; my fingers get stiff, my heart pounds, and memories eat away at my conscience, like they're yelling from deep inside me, Assassin!That's why I'm asking you to finish this story, for whatever end it might have, and you'll know that moral death is more painful than physical death and that the man who really died at La Higuera wasn't Che, but me, a simple sergeant in the Bolivian army, whose only merit —if you can call it that— is having shot at immortality.Víctor Montoya Bolivian writer residing in SwedenTranslation by Elizabeth Gamble Miller http://alainet.org/active/19926
(available only in Spanish)
El Che
Fidel Castro Ruz
Hago un alto en el combate diario para inclinar mi frente, con respeto y gratitud, ante el combatiente excepcional que cayó un 8 de octubre hace 40 años. Por el ejemplo que nos legó con su Columna Invasora, que atravesó los terrenos pantanosos al sur de las antiguas provincias de Oriente y Camagüey perseguido por fuerzas enemigas, libertador de la ciudad de Santa Clara, creador del trabajo voluntario, cumplidor de honrosas misiones políticas en el exterior, mensajero del internacionalismo militante en el este del Congo y en Bolivia, sembrador de conciencias en nuestra América y en el mundo.Le doy las gracias por lo que trató de hacer y no pudo en su país de nacimiento, porque fue como una flor arrancada prematuramente de su tallo.Nos dejó su estilo inconfundible de escribir, con elegancia, brevedad y veracidad, cada detalle de lo que pasaba por su mente. Era un predestinado, pero él no lo sabía. Combate con nosotros y por nosotros.Ayer se cumplió el 31 aniversario de la matanza de los pasajeros y tripulantes del avión cubano hecho estallar en pleno vuelo, y nos adentramos en el décimo aniversario del cruel e injusto encarcelamiento de los cinco héroes antiterroristas cubanos. Ante todos ellos inclinamos igualmente nuestras frentes. Con mucha emoción vi y escuché por la televisión el acto conmemorativo.Fidel Castro Ruz7 de octubre de 20073:17 p.m.
Canto en Octubre
Nuria Barbosa León
El décimo mes del año para los cubanos es un momento de memoria histórica. Es imposible olvidar que el día seis pero de 1976 fueron asesinados, por el estallido mortal de una bomba, 73 pasajeros del avión de Cubana en vuelo hacia La Habana y que muy cerca de Barbados se difuminó en el mar.Ahí están los familiares de las víctimas exigiendo justicia para los autores de ese crimen, nombrados Luis Posada Carriles y Orlando Boch que han causado dolor a todos los cubanos con otras terribles acciones terroristas.El día 8 se recuerda al Che y aunque se sabe que su muerte ocurrió el nueve en la Escuelita de la Higuera en Bolivia, la imagen del guerrillero es el grito de libertad para los pueblos y no importa la fecha del hecho, lo que preocupa es que hay un pensamiento vivo y ejemplar que levanta multitudes.El Che, es más que boina, bandera, imágenes fotográficas o letreros. Es la Revolución Social que se construye con la conquista del poder político a través de la guerrilla. Es la definición del hombre nuevo integrado a la sociedad y en vía franca hacia el futuro. Es la voz en la ONU para los excluidos del tercer mundo, es la visión de que un mundo mejor es posible siempre que se tenga conciencia de la necesidad del cambio y este se haga de acuerdo a las circunstancias de cada país o región.El grito de independencia pronunciado por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, es otra de las efemérides latentes en la memoria de los cubanos porque ello representó el inicio de la Revolución que culminó con el triunfo del 1ro de enero de 1959.En el central azucarero La Demajagua, en la antigua provincia de Oriente, Céspedes liberó a sus esclavos y a su vez proclamó el inicio de la lucha armada como única vía de solución para acabar con la colonización en Cuba y las contradicciones con la metrópoli española. Nace entonces una nación ya gestada por los criollos intelectuales, padres fundadores de una cultura que la identifica como país.Ese proceso se hace evidente cuando el 20 de octubre de 1868, después de estar sitiada la ciudad oriental de Bayamo se entona por primera vez el Himno Nacional como expresión de los cubanos por adquirir la conducción de su gobierno. Ese momento es la referencia para luego declarar la fecha como el Día de la Cultura Nacional.Pero el gran colofón del mes de octubre ocurre el 28 del año 1959 cuando desaparece el inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos, quien fuera uno de los máximos líderes del Ejército Rebelde y un representante genuino del pueblo.Octubre no culmina el día 28 pero es el momento para que los cubanos expresen su sentimiento de pertenencia echando una rosa a los ríos, arroyos, bahías y costas para que la imagen de Camilo no se pierda entre las olas y el salitre. Es el mes número diez del año, y en Cuba, es el que compulsa multitudes para que la historia guarde en su memoria las razones por las que estamos vivos y en pie de guerra. Es el momento para el canto de todos: “Es preferible hundirnos en el mar, antes que traicionar la gloria que se ha vivido”.* Nuria Barbosa León, Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba
Hay millones como el CheEnviado por: FARABUNDO-VIVE en 07 Oct, 2007 - 10:05 Noticias
Fidel habla del Guerrillero heroicoKoeyu latinoamericano/ inSurGente.-
“(…)Yo decía: "El Che es un jefe estratégico, debe ir para Bolivia cuando ya esté desarrollada una fuerza suficientemente sólida y probada". Él estaba impaciente; pero no existían aún las condiciones mínimas imprescindibles. Tuve que convencerlo: "No están creadas las condiciones". Porque él era un cuadro estratégico, con una experiencia grande y condiciones de estadista, no debía arriesgarse en esa etapa inicial.(…) Llegó un cable noticioso informando lo que había ocurrido en la quebrada de El Yuro el 8 de octubre de 1967. En la mayoría de los cables lo que se anunciaba era mentira, pero ese cable narraba algo que había ocurrido realmente, porque aquella gente no tenía la imaginación suficiente para inventar una historia ajustada a la única forma en que una guerrilla podía exterminarse. Para mí la conclusión fue instantánea: vi que era una noticia veraz.(…)”.El Che y el movimiento antimperialista - la carta de despedida - en las guerrillas de África - regreso a Cuba preparando la misión en los Andes - el último combate la lección del CheDespués de la Crisis de Octubre, el peligro de una agresión norteamericana se aleja. La Revolución prosigue su consolidación. El Che Guevara empieza a recorrer el mundo. Parece que él se interesaba mucho por lo internacional, por el movimiento antimperialista, ¿no?Era bastante observador de la situación del Tercer Mundo. Se preocupó por los asuntos internacionales, por la Conferencia de Bandung, el Movimiento de los No Alineados y otros temas. Él se marcha en 1965, había recorrido el mundo, sostuvo reuniones con Zhou Enlai, con Nehru, con Nasser, Sukarno, porque tenía en realidad mucha vocación internacionalista y mucho interés por los problemas del mundo en desarrollo.En relación con China, recuerdo que el Che habló con varias personalidades chinas, hizo contacto con Zhou Enlai —como ya dije—, se reunió con Mao, se interesó por el pensamiento revolucionario chino. No tuvo conflictos con los soviéticos; pero es obvio que él era más partidario, o veía con mayor simpatía a China.Incluso visitó Yugoslavia, a pesar de la autogestión y todas esas cuestiones que a mí, realmente, no me agradaban mucho. Porque una cooperativa tenía hoteles y otras actividades que la apartaban de su objetivo original, y ya yo había visto algunas en Cuba que, a veces, en vez de dedicarse a la agricultura, se dedicaban al comercio y al turismo.Él, en diciembre de 1964, estuvo en Naciones Unidas, luego en Argelia, y estuvo viajando por África también en los primeros meses de 1965.Sí; pero ya después, eso fue una estrategia, en la fase final del desarrollo de su misión, cuando ya se había tomado la decisión de que él fuera a Bolivia. Estaba bien, con un entusiasmo tremendo, y tenía el propósito de contribuir a la revolución en Argentina. Iba creando condiciones, porque entonces todos nos querían destruir y la respuesta nuestra era cambiar lo que existía. Esa fue la gran verdad. Siempre nos atuvimos a ese principio.Usted me dijo una vez: "Ellos internacionalizaron el bloqueo, nosotros internacionalizamos la guerrilla".El caso de Trujillo, contra quien un grupo de dominicanos armados partió de Cuba en julio de 1959, lo cual se constituyó en el primer movimiento de apoyo a la lucha contra una dictadura —en ese caso se trataba de un viejo compromiso con los dominicanos que luchaban con nosotros—, fue una excepción. Trujillo había suministrado armas a Batista, allí se refugió este al finalizar la guerra y desde allí partieron acciones armadas contra nuestro país.Con respecto a los demás países en similar situación, la norma era el respeto, acogernos al derecho internacional, a pesar de que ninguno de ellos podía tener mucha simpatía hacia nosotros. Pero existían distintos matices, algunos con más independencia respecto a Estados Unidos, otros menos. Claro que los más incondicionales rompieron relaciones de inmediato con Cuba, otros resistieron; Brasil resistió, Uruguay resistió, Chile resistió. Venezuela, en cambio, no resistió nada, porque estaba allí Rómulo Betancourt, quien fue de izquierda un tiempo y más tarde un saco de rencor reaccionario. De este modo un grupo de países latinoamericanos mantuvo relaciones con Cuba durante un tiempo, y México todo el tiempo.Los Estados Unidos les reprocharon a ustedes ayudar en todas partes a la subversión.Las exigencias de los norteamericanos a Cuba han sido de distintos tipos; han ido variando, a cada rato añadían otras nuevas.Primero, teníamos que renunciar al socialismo; luego, había que romper los vínculos comerciales y de todo tipo con la URSS. Siempre han planteado alguna demanda, después de condenarnos y de aislarnos; después de Girón, después de la Crisis de Octubre; cada vez surgían nuevos problemas. Más adelante fueron las luchas revolucionarias en América Latina: al estallar éstas Cuba debía cesar todo apoyo a esas luchas —le estoy citando algunas de las demandas—; más tarde Angola, cuando fue atacada por Suráfrica en 1975, todo el mundo conoce lo que pasó: había que retirarse de Angola, si nos retirábamos de Angola se resolvían los problemas con Cuba, eso nos decían..., y así por el estilo.Después hubo más problemas aún, porque había surgido, en 1974, la revolución en Etiopía, y por la situación creada allí nos vimos en la necesidad de cooperar en 1977 con los etíopes y de hacerlo también con otras causas. Éramos un país aislado y, mientras más Estados Unidos intentaba aislarnos, más nos relacionábamos con el resto del mundo.Pero a ustedes se les siguió acusando de "exportar la revolución". Para aquella época, en los años 60, ya nadie en América Latina tenía relaciones diplomáticas con nosotros; excepto —como dije— México. Nosotros en aquel momento nos atuvimos a las normas internacionales. Sí queríamos la revolución, la deseábamos, por doctrina, por convicción; pero respetábamos el derecho internacional. Yo sostengo, además, que la revolución no puede ser exportada, porque nadie puede exportar las condiciones objetivas que hacen posible una revolución. Siempre hemos partido de ese criterio y seguimos pensando así.Después del triunfo de la Revolución, yo estuve, en mayo de 1959, en Buenos Aires. Esa visita coincidió con una reunión de la OEA [Organización de Estados Americanos], y allí planteé una especie de Plan Marshall para América Latina —como el famoso plan de ayuda a la reconstrucción de Europa—, y estimé su costo en 20 mil millones de dólares. Bueno, no contaba con la experiencia de ahora ni mucho menos. Pero sí tenía algunas ideas: experiencia internacional no mucha, excepto todo lo que había leído a lo largo de mi vida y las meditaciones sobre el tema. Mi experiencia concreta sobre América Latina tampoco era mucha. No obstante tuve la iniciativa de plantear en Buenos Aires la cuestión del desarrollo. ¿Sabe cuánto debía América Latina en aquella época?No.Cinco mil millones de dólares.Comparada con la deuda que tiene hoy —850 mil millones de dólares— no es gran cosa.América Latina tenía entonces la mitad de la población, eran menos de 250 millones de latinoamericanos; hoy cuenta con más de 500 millones de habitantes. La deuda externa —no hablo de deuda interna, que es también deuda de la nación con los que tienen mucho dinero— es deuda que el país tiene que pagar al extranjero con intereses. Esto no comprende fuga de capitales, intercambio desigual, la fuga de capital hacia países de moneda fuerte y economía más sólida, los privilegios que Bretton Woods concedió a Estados Unidos, los derechos de quien imprime el dólar en el mundo. Ya el refugio del papel moneda no es el oro, porque el presidente Nixon, en agosto de 1971, suspendió unilateralmente la conversión del dólar en oro y no quedó más que el dólar, la única divisa existente en este hemisferio; todas las demás variaban mucho y ninguna era segura. Entonces todo el dinero de todos los países latinoamericanos, bien o mal habido, tiende a fugarse, y se fuga hacia Estados Unidos.Ese plan que propuso usted en la OEA fue rechazado, me imagino.Con aquel plan se hubieran evitado muchas tragedias en este continente. Y dos años después, ya se lo mencioné, Kennedy retornó la idea y planteó una suerte de Plan Marshall para América Latina, la Alianza para el Progreso: reforma agraria, reforma fiscal, construcción de viviendas, etcétera.Lo cual no le impidió seguir hostigando a Cuba.Sí, en aquel entonces ellos nos liberaron de compromisos. Pienso que existían condiciones objetivas, y que lo hecho por el Che fue absolutamente correcto, no hubo ni la menor discrepancia. En ese momento ya se habla de la política intervencionista de Estados Unidos, y el presidente John Kennedy, realmente un tipo con talento, tuvo la desgracia de heredar aquella expedición de Playa Girón contra Cuba, y la recibe y asimila. Es valiente en la derrota, porque asumió toda la responsabilidad y dijo aquella frase: "La victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana".Kennedy se entusiasmó mucho con los "boinas verdes", las tropas especiales, y las envió a Vietnam. Él había sido combatiente en la Segunda Guerra Mundial, se portó bien, según se afirma, pero se compromete irresponsable e injustificadamente con la atroz e ignominiosa guerra en Vietnam, da los primeros pasos y comienza a enviar refuerzos. Por ahí empezó todo. Los vietnamitas, que en 1954 ya habían ganado una guerra contra Francia, a su vez —según nos han contado ellos—, viendo la victoria de la Revolución Cubana en Playa Girón, se sintieron inspirados, siempre han dicho que lo nuestro ejerció influencia, y tuvieron confianza en que podrían luchar. Tal vez fuera cortesía. Ellos siempre mantuvieron su combativa organización en el Sur.También Vietnam los inspiró a ustedes. El Che decía: "Hay que crear dos, tres, muchos Vietnam".Yo le doy toda la razón, y afirmo que doce años después de su muerte, en 1979, ya se había acabado la guerra de Vietnam, y triunfa el movimiento sandinista en Nicaragua, con un tipo de lucha como la que nosotros llevamos a cabo y como la del Che. También se desarrolla el movimiento salvadoreño con temible fuerza, uno de los que más experiencia adquirió.Ustedes ayudaron bastante a los salvadoreños, ¿verdad?Ofrecimos nuestra modesta cooperación. Los vietnamitas, a raíz de su victoria en 1975 sobre Estados Unidos, nos entregaron muchas armas norteamericanas recuperadas por ellos después de la caída de Saigón; nosotros las transportamos en barco, pasando por el sur de África, y una parte se las entregamos a los salvadoreños del FMLN [Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional].¿Ustedes estimaban que las condiciones estaban dadas en América Latina para que pudiese repetirse otra experiencia revolucionaria como la de Cuba?Mire, hay factores de orden subjetivo que pueden cambiar la historia. A veces existen condiciones objetivas para los cambios revolucionarios y no se dan las condiciones subjetivas. Fueron los factores de carácter subjetivo los que impidieron que realmente, en aquella época, no se extendiera la revolución. El método de la lucha armada estaba probado. Ya le digo, Nicaragua triunfa doce años después de la muerte del Che en Bolivia. Es decir que las condiciones objetivas en muchos países del resto de América Latina eran superiores a las de Cuba. Aquí existían muchas menos condiciones objetivas, pero eran suficientes para hacer una, dos o tres revoluciones. En el resto de América Latina las condiciones objetivas eran mucho mayores.Debo decir que nosotros contribuimos mucho a la unidad de aquella gente en Nicaragua, en el Salvador, en Guatemala. A los sandinistas, que estaban divididos; a los salvadoreños, divididos en no menos de cinco organizaciones; a los guatemaltecos, igualmente fragmentados. La misión nuestra fue unir, y realmente logramos unirlos. Hemos sido solidarios y hemos dado alguna modesta cooperación a los revolucionarios de Centroamérica. Pero ser solidario y dar alguna forma de cooperación a un movimiento revolucionario no significa exportar la revolución.Pero ustedes ayudan al Che a llevar la revolución a Bolivia.Sí, cooperamos con el Che, compartíamos sus puntos de vista. Che tenía razón en aquel momento. Entonces se habría podido extender la lucha, lo creo con franqueza. En aquella época, 1968, todavía no había surgido Torrijos en Panamá. Se producen igualmente otros fenómenos, el triunfo de Allende en Chile en 1970, y comienzan a restablecerse las relaciones con Cuba.En Colombia ya existía la guerrilla, desde 1948, desde antes que nosotros libráramos la lucha en Cuba. Pero esa es otra historia más complicada, porque allí durante bastante tiempo la guerrilla fue vista un poco como el Movimiento 26 de Julio lo era en Cuba. Surgieron después una serie de factores colaterales. No quiero hacer análisis sobre el tema, algo siempre muy delicado.¿Che le cuenta a usted, le dice cuál es su proyecto con respecto a Bolivia y Argentina? ¿Usted comparte con él eso?Él estaba impaciente. Lo que se proponía hacer era difícil. Por nuestra propia experiencia, le digo al Che que podían crearse mejores condiciones. Le planteamos que hacía falta tiempo, que no se impacientara. Deseábamos que otros cuadros menos conocidos adelantaran los pasos iniciales y crearan las mejores condiciones para lo que él quería hacer. Él sabía lo que es la vida guerrillera, sabía que se necesitaba una resistencia física, una edad determinada. Y aunque él se sobreponía a las limitaciones y tenía una voluntad de acero, sabía que si esperaba más tiempo no estaría en las mejores condiciones físicas.Llegó el momento en que él ya está preocupándose por esos factores, aunque no lo exteriorizaba. Había otras consideraciones de gran peso en él: haber enviado, casi en los primeros años de la Revolución, a un periodista, Jorge Ricardo Masetti —que estuvo con nosotros en la Sierra, después fue fundador de la agencia Prensa Latina, Che y él eran muy amigos—, a organizar un grupo guerrillero en el norte de Argentina. Y Masetti murió en aquella misión. El Che era además una persona que cuando enviaba a un hombre a una misión y ocurría la tragedia de la muerte, eso le impactaba considerablemente. Le dolía cada vez que se acordaba de los compañeros que murieron. Eso puede observarse en el diario que escribe en Bolivia, cuando se lee lo mucho que lo impactó, por ejemplo, la muerte del compañero Eliseo Reyes, el "Capitán San Luis", y él lo escribe en su diario: "Hemos perdido al mejor hombre de la guerrilla, y, naturalmente, uno de sus pilares".Uno de los que estuvo allí, en Bolivia y en el norte de Argentina, en 1962, es nuestro actual ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, "Furry", que tenía entonces 22 años. Ya había muerto Masetti. El Che estaba pensando en su plan, desde luego, plenamente apoyado por nosotros, de acuerdo con la promesa contraída.Cuando el Che, impaciente, quiere ir a cumplir su misión, le digo: "No están preparadas las condiciones". No quería que él fuera a Bolivia a organizar un grupo pequeño, sino que esperara a que estuviera organizada la fuerza. Habíamos vivido en nuestro caso toda la epopeya de la etapa inicial de nuestra guerrilla. Yo decía: "El Che es un jefe estratégico, debe ir para Bolivia cuando ya esté desarrollada una fuerza suficientemente sólida y probada". Él estaba impaciente; pero no existían aún las condiciones mínimas imprescindibles. Tuve que convencerlo: "No están creadas las condiciones". Porque él era un cuadro estratégico, con una experiencia grande y condiciones de estadista, no debía arriesgarse en esa etapa inicial.Nosotros estábamos ayudando en el Congo a la gente de Lumumba. Ya habíamos cooperado con los argelinos en su guerra de 1961 contra la invasión marroquí. Che estaba impaciente. Pero como África y su lucha lo atraían mucho, le propongo ir al África para una importante tarea, mientras se creaban las condiciones mínimas en Bolivia para iniciar una lucha, cuyo objetivo fundamental era su patria: Argentina, para lo que después sería una lucha más amplia en la región. La tarea en África era muy importante por la necesidad de dar apoyo al movimiento guerrillero en el Este del Congo belga contra Tshombé, Mobutu y los mercenarios europeos.¿El movimiento que dirigía Laurent-Désiré Kabila en esa época?No, en ese momento era Gaston Soumialot quien estaba de jefe, vino a Cuba y le ofrecimos ayuda. Se la ofrecimos también a través de Tanzania, con el consentimiento de Julius Nyerere, presidente entonces de aquel país. El Che y los cubanos que fueron con él cruzaron el lago Tanganyika. Allí sí enviamos, en abril de 1965, un buen destacamento con el Che. Alrededor de 150 hombres bien armados y con una experiencia grande. En aquel movimiento revolucionario africano estaba todo por hacer: la experiencia, la preparación, la instrucción. Fue una tarea dura. En esa actividad transcurrieron varios meses de la vida del Che.En su diario de África, el Che es muy crítico con los jefes de aquella guerrilla.Él era muy crítico, de aquellos jefes o de cualquiera. Tenía esas características, el hábito de ser muy crítico y autocrítico. Era duro en las críticas de los demás y con él mismo.¿Era duro consigo mismo?Sí, era muy exigente con él, ya le conté lo de México y el Popocatépetl. Incluso, a veces, por cualquier bobería en que él se hubiera desconcertado un segundo, se criticaba a sí mismo. Pero era también muy honesto y muy respetuoso.Se topó obstáculos muy grandes en África cuando llega allí en abril de 1965. Es maravillosa la historia. En un momento dado intervenían mercenarios blancos, surafricanos, rhodesianos, belgas y hasta cubanos contrarrevolucionarios que trabajaban para la CIA. Las fuerzas africanas no estaban suficientemente preparadas. El Che quería enseñarles a combatir, explicarles que podía haber una variante u otra. Porque cuando adquieren una experiencia, una cultura de guerra, aquellos congoleños son soldados temibles. Les faltaba esa cultura, y cuando la adquirían se volvían extraordinarios soldados, soldados temibles. También tenían esa característica los etíopes; y los namibios, y los otros, los angolanos, cuando adquirían la cultura de guerra, eran igualmente soldados extraordinarios.Esa cultura de la guerra no había sido adquirida todavía por los combatientes que estaban en el Este del Congo. Se lo dijimos al Che. Enviamos desde La Habana compañeros nuestros para analizar la situación, y dispuestos a apoyarlos. Si hubiera habido que enviar más tropas, lo habríamos hecho, pues disponíamos aquí de voluntarios de sobra; pero realmente aquella lucha no tenía perspectivas, no había condiciones para su desarrollo en ese momento, y le pedimos al Che que se replegara.Él se quedó alrededor de siete meses en el Congo. Y de ahí va a Tanzania, está un tiempo allí, en Dar-es-Salaam.A todas estas el Che se ha despedido, y, como es lógico, se ha marchado —se puede decir—clandestinamente de Cuba. Entonces comenzaron las calumnias, comenzó a decirse que el Che había "desaparecido".La prensa internacional decía que había una ruptura entre ustedes, desacuerdos políticos graves, se decía que aquí lo habían encarcelado y hasta que lo habían matado...Nosotros soportamos silenciosamente aquella sarta de rumores y calumnias. Pero él, al marcharse, a finales de marzo de 1965, me había escrito una carta de despedida.¿Usted no había hecho pública esa carta?No. Yo tenía la carta en mi poder, y la hago pública el 3 de octubre de 1965, en el acto en que se anuncia la constitución del Comité Central del nuevo Partido Comunista de Cuba, porque había que explicar la razón de la ausencia del Che en ese Comité Central. Entretanto, la calumnia andando, el enemigo sembrando la cizaña y la duda, difundiendo el rumor de que el Che Guevara había sido "purgado" por discrepancias con nosotros.Había toda una campaña de rumores.Él me hace aquella carta espontáneamente, creo que hasta con mucha franqueza: "Me arrepiento de no haber creído suficientemente en ti... ". Y habla entonces de la Crisis de Octubre y otras cosas. Yo pienso que él no creía en mucha gente, porque era muy crítico.Un día había escrito unos versos para mí. Yo ni siquiera lo sabía. Siempre fue conmigo muy afectuoso, siempre fue respetuoso y siempre acató mis decisiones. Yo no me le imponía, yo discutía, no suelo dar órdenes; suelo persuadir de lo que debe hacerse. Muy rara vez tuve que decirle: "Tú no vas a hacer esto", prohibirle algo.De África, él se va a Checoslovaquia, a Praga, en marzo de 1966; una situación complicada; está allí, de hecho, clandestino. Como ha escrito la carta de despedida y como él tenía un pundonor tremendo, no le pasaba por la mente, después de haberse despedido, volver a Cuba. Pero los cuadros para lo de Bolivia ya estaban escogidos y se preparaban. Entonces yo le escribo una carta en la que le razono, apelo a su deber y a la racionalidad.¿Para que regrese a Cuba?Sí. Creo que la familia ha publicado esa carta. Le hago una carta y le hablo así, serio. Lo persuado de que regrese, le digo que es lo más conveniente para lo que él quería hacer: "Desde allá es imposible hacer esto. Tienes que venir". No le digo "tienes que venir" como una orden; lo persuado, le digo que su deber es regresar, pasar por encima de cualquier otra consideración, y terminar la preparación para el plan en Bolivia. Y él regresa clandestinamente. Bueno, nadie lo conoció en ninguna parte. Tampoco durante el viaje. Volvió aquí en julio de 1966.¿Estaba disfrazado?Mire, estaba tan disfrazado que una vez yo invité a unos cuantos compañeros de la Dirección, les dije que quería que conocieran a un amigo muy interesante. Estuvimos almorzando, y ninguno lo reconoció. Fíjese si estaba de verdad disfrazado.¿Raúl estaba frente a él y no lo reconoció?Raúl se había despedido de él unos días antes en el centro donde se entrenaba, y el día del almuerzo se encontraba de visita en la URSS. Ninguno de los que estaban conmigo se dio cuenta de que era el Che. Indiscutiblemente, nuestra gente fue muy capaz al disfrazarlo, transformarlo. Él fue a un lugar de Pinar del Río, en una zona montañosa, donde hay una casa, la finca de San Andrés. Allí organiza la fuerza, pasa meses preparándose con los quince hombres que iban a acompañarlo. Él escogió a la gente que deseaba. También fue donde vio las últimas veces a su esposa y a sus hijos. Y allí yo lo visitaba.¿Para llevársela a la guerrilla de Bolivia?Algunos eran guerrilleros veteranos de la Sierra, otros habían luchado con él en el Congo. Él conversó con cada uno de ellos.Yo le puse algunas objeciones con algunos compañeros. Le dije: "Mira, no hagas esto". Iba a separar a dos combatientes, dos hermanos que habían estado muy unidos, y le digo: "No separes a estos hermanos, déjalos", eran buenos. Sobre otro, de quien yo conocía mucho sus características, muy buen soldado, pero a veces era un poco discutidor.Le advertí en algunos casos. Todos los que fueron a Bolivia eran excelentes; entre ellos Eliseo Reyes, el "Capitán San Luis", de quien él escribe cuando muere: "Tu figura pequeña de capitán valiente..."; de Neruda saca aquella frase —él leía mucho a Pablo Neruda—, un verso muy bonito, está en su diario de Bolivia. Él lo quería entrañablemente. El Che era ese hombre también.Él escogió a todos, y lo discutimos. Le hice algunas sugerencias, y él defendió a aquel que tenía grandes cualidades, pero a quien yo conocía y tenía temor a alguna indisciplina, y eso era muy importante. Yo hablé mucho con él hasta cuando se fue, en octubre de 1966. ¡Con qué entusiasmo se fue!Se ha discutido mucho sobre la región de Bolivia, Ñancahuazu, en la que el Che instala la guerrilla. ¿Usted qué piensa?Cuando él fue para Bolivia, eso no tenía otra alternativa, porque en aquella situación, con los hombres que llevaba de su plena confianza, su experiencia... Bueno, él conocía aquello. Debray había ido, había prestado algunos servicios como periodista, reunió mapas. Yo le di esa tarea.¿Usted manda a Régis Debray a Bolivia?Yo lo mando a recoger información y mapas de aquel territorio. Che no está allí todavía. Cuando él llega, en noviembre de 1966, empieza a organizar a la gente. Al final —eso es lo que pienso, y yo lo conocía muy bien— estaba haciendo un excelente movimiento y ya tenía cuadros bolivianos, como Inti Peredo y otros. Él conocía bien a los bolivianos, su carácter, y me lo dijo. Inicialmente se instalaron, por lógica precaución, en una zona donde existía una base campesina. En el lugar escogido por él, mientras hace una excursión entrenando a la gente, que se prolongó, surgen problemas. Realiza una breve incursión a una zona más poblada y, cosa increíble, por tercera vez —ya le hablé de las dos primeras— el Che no llevaba los medicamentos.¿En Bolivia, él no tenía medicamentos para su asma?Se queda sin medicamentos, es la tercera vez. Él sale a hacer una excursión, una larga excursión que se prolongó mucho, estuvo casi cuarenta días. Sale de nuevo en breve incursión, y la medicina para el asma queda en el campamento, que fue ocupado por el ejército boliviano. De esto se derivaron serias dificultades.¿Cómo explica usted la muerte del Che?El Che, cuando regresa de la excursión prolongada, se encuentra ya problemas, se produce una bronca entre el dirigente del Partido comunista boliviano, —Mario Monje, que tenía gente allí, y uno de los dirigentes de la otra línea anti Monje, llamado Moisés Guevara. Monje pide mando, y el Che era muy recto, rígido... Yo pienso que el Che debió hacer un mayor esfuerzo de unidad, es una opinión que le doy. Su carácter lo lleva a ser muy franco y entabla una áspera discusión con Monje, muchos de cuyos cuadros habían ayudado a la organización, porque Inti y los demás eran de ese grupo. Lo que Monje reclamaba era imposible: ser jefe de aquella fuerza, una ambición indignante e inoportuna.Ya había algunos problemas, y algo que no se ha mencionado o apenas se menciona, y que hizo mucho daño al movimiento revolucionario en América Latina: la división entre prosoviéticos y prochinos. Eso dividió a toda la izquierda y a todas las fuerzas revolucionarias en el momento histórico en que existían las condiciones objetivas y era perfectamente posible el tipo de lucha que el Che fue a promover allí.¡Los esfuerzos que tuvimos que hacer cuando sabemos que se produce esa ruptura! En diciembre de 1966 Mario Monje viene aquí. Viene luego el segundo jefe del Partido, Jorge Kolle. Yo los invité y les expliqué lo que había pasado. A Juan Lechín, un líder obrero conocido, lo invitamos también, y estuve como tres días con él por la zona oriental para persuadirlo de que ayudara al Che. Lo prometió.¿Usted invita a Lechín aquí en La Habana?Sí, porque estaba muy preocupado con la ruptura. Pienso que realmente no había ninguna razón para exigir aquel mando, simplemente tal vez hubiera hecho falta un poco, digamos, de mano izquierda. Porque, en realidad, si Monje lo pide, el Che le podía dar el título de general en jefe, de lo que quisiera, sin mando de tropa. Había un problema de ambición, la aspiración era un poco ridícula. Monje no poseía las condiciones para dirigir aquello..¿El Che pecó por rigidez?Lo del Che era superhonradez, era superhonradez, y el término diplomacia, no engaño, el término astucia, posiblemente le repugnaba.Pero, óigame bien, si en nuestra propia Revolución ¿cuántas veces descubrimos nosotros ambiciones en los hombres? ¿Quién podía sustituir? ¿Quién tenía prestigio y talento para ocupar una determinada responsabilidad? Majaderías. Más de una vez nosotros tuvimos que entregar mandos y hacer concesiones. Hace falta un cierto tacto en determinadas condiciones en que si tú vas directo no encuentras solución. En aquel momento esa ruptura entre Monje y el Che hacía daño.¿Perjudicaba?Perjudicaba mucho. No se sabe los esfuerzos que hicimos nosotros por impedir el daño.Para conciliar.Usted no se imagina aquí, incluso, algunas cosas que toleramos, errores grandes. iErrores grandes! Cometidos a veces por uno o por otro. Hicimos siempre, por encima de todo, una crítica al hecho, pero con el espíritu de unidad.Claro que Monje actuó mal, y después, ya le digo, vino el segundo del PCB, Jorge Kolle, y lo convencí de que, a pesar de la disciplina partidista, no podía dejar abandonada a aquella gente. Llamé a Lechín, conversé con él, lo convencí de que apoyara al movimiento guerrillero.Pero ya, cuando apenas el Che llega de su recorrido, después de esa excursión —que se extendió, porque él sometía a prueba a los hombres, los entrenaba a partir de la propia experiencia que habíamos tenido en las montañas—, entonces se encuentra aquellos problemas allí, y casi inmediatamente hay una fuerza enemiga que está entrando y la guerrilla cae en una emboscada del ejército.En un momento, sufren una traición. Y ya el ejército sabe que hay una fuerza guerrillera en la zona. Es cuando, digamos, prematuramente, se desarrollan los combates, y lo que no queríamos se produce; queríamos que, antes del primer combate, estuviera organizado un frente, y había fuerzas con qué organizarlo.Sin embargo, los factores políticos vinieron a influir. En su diario el Che lo explica todo. Se produce lo siguiente: se divide el grupo. Él trata todo el tiempo de buscar el contacto con "Joaquín" y el grupo de "Joaquín", en el que estaba Tania. Invierte todo ese tiempo y se producen una serie de combates en el recorrido tratando de reunirse con "Joaquín". Es cosa curiosa, el Che llevó meses buscándolo, ¡meses! Él creía que era una mentira cuando escuchó por radio la noticia de la destrucción de aquel grupo.Pero, en un momento dado, se convence de que ciertamente es real el aniquilamiento del grupo de "Joaquín", que se había producido bastante tiempo atrás. Él marchaba con Inti Peredo y los demás guerrilleros hacia una zona donde Inti tenía contactos e influencia; pero recibe aquellas noticias. Eso lo impacta mucho y creo que, en ese momento, reacciona con cierta temeridad. Él va, además, con algunos compañeros que no están en buenas condiciones, casi no pueden moverse, eso retrasa, pero va avanzando; ya tiene cuadros bolivianos.Todavía ese grupo, si llega a aquella zona, prospera; pero él mismo cuenta en el diario cuando llega a una tienda, y escribe: "Vamos precedidos por radio ‘Bemba’, todo el mundo nos está esperando"; pero sigue. Llega por el mediodía a una aldea, está vacía. Aldea vacía es señal de cosas extrañas, de la posible presencia de una fuerza, y él a esa hora continúa su marcha, en pleno día. Va a la vanguardia Inti. En ese momento, una tropa, una compañía que está observándolo todo, mata a un miembro boliviano de la guerrilla, a algunos otros; rechazan la pequeña fuerza guerrillera, y el Che tenía enfermos y unos pocos compañeros en condiciones de luchar cuando cae allí en una zona sumamente difícil, la quebrada de El Yuro, donde combate y resiste hasta el momento en que una bala lo deja sin arma.El Che no era hombre que pudiera caer prisionero; pero una bala le obstruye su fusil, y, ya muy cerca, lo hieren. Está herido y sin fusil, así es como lo apresan y llevan a un pueblito cercano, La Higuera. Al día siguiente, el 9 de octubre de 1967, al mediodía, lo ejecutan a sangre fría. El Che sí que no habría temblado jamás, porque, al contrario, cuando tenía una situación de peligro era cuando más se crecía.¿Usted piensa que él se hubiese inmolado?Bueno, yo antes de caer prisionero me hubiera inmolado. Es seguro que él lo habría hecho también; pero es que él no tiene alternativa, está combatiendo, que es lo que tiene que hacer. El Che era el hombre que luchaba hasta la última bala, y que no tenía ningún temor a la muerte.¿Cómo se entera usted de la muerte del Che?Aunque consciente de los peligros que él estaba corriendo desde hacía meses, y de las condiciones extremadamente difíciles que enfrentaba, su muerte me pareció algo increíble, un hecho, no sé, al que uno no puede acostumbrarse fácilmente. Pasa el tiempo y, a veces, uno sueña con el compañero que murió, y lo ve vivo, conversa con él y, de nuevo, la realidad nos despierta.Hay personas que, para uno, no murieron; poseen una presencia tan fuerte, tan poderosa, tan intensa, que no se consigue concebir su muerte, su desaparición. Principalmente por su continua presencia en los sentimientos y en los recuerdos. Nosotros, no solo yo, sino el pueblo cubano, sufrimos de manera extraordinaria con la noticia de su muerte, aunque no fue inesperada.Llegó un cable noticioso informando lo que había ocurrido en la quebrada de El Yuro el 8 de octubre de 1967. En la mayoría de los cables lo que se anunciaba era mentira, pero ese cable narraba algo que había ocurrido realmente, porque aquella gente no tenía la imaginación suficiente para inventar una historia ajustada a la única forma en que una guerrilla podía exterminarse. Para mí la conclusión fue instantánea: vi que era una noticia veraz.El hábito de estar siempre interpretando cables, en que tú ves mentiras, mentiras y mentiras, sin ninguna imaginación, y de repente te das cuenta de que no podían inventar la historia de la única forma como pudieron liquidar a ese grupo.Ahora, lo interesante no es leer solo lo que escribe el Che en su diario, sino lo que escribieron los jefes que combatieron contra él. Es impresionante la cantidad de combates y de éxitos que tuvo aquel puñado de hombres.Nosotros sufrimos mucho —era lógico que sufriéramos cuando llega la noticia de su muerte, comprobada. Fue por eso que, en el dolor de la muerte, por aquellos días pronuncié un discurso en que pregunto: "¿Cómo queremos que sean nuestros hijos?", y respondo: "Queremos que sean como el Che", y eso se convirtió en una consigna de nuestros pioneros: "Pioneros por el comunismo: Seremos como el Che".Después llegó el diario; no se sabe lo que vale, para conocer todo lo ocurrido, su idea, su imagen, su entereza, su ejemplo. Un hombre de un pudor, de una dignidad y de una integridad enormes, es lo que es el Che y lo que el mundo admira. Un hombre inteligente, un visionario. El Che no cayó defendiendo otro interés u otra causa que la causa de los explotados y de los oprimidos de América Latina. No cayó defendiendo otra causa que la causa de los pobres y de los humildes de la Tierra. La causa del Che triunfará, la causa del Che está triunfando.Su imagen está en todo el mundo.El Che es un ejemplo. Una fuerza moral indestructible. Su causa, sus ideas, en esta hora de lucha contra la globalización neoliberal, están triunfando. Y luego, en junio de 1997, ¡qué mérito el de los que encontraron su cadáver y el de otros cinco compañeros! Hay que agradecer, incluso, a los bolivianos, a las autoridades; cooperaron, ayudaron.¿Para encontrar sus restos?Ese hombre, Jorge González, que hoy es rector de nuestra Facultad de Ciencias Médicas, ¡qué mérito!, cómo lo encontraron, eso es milagroso.¿Cuál es la gran lección que deja el Che?¿Qué queda? Yo pienso que lo más grande son realmente los valores morales, la conciencia. El Che simboliza los más altos valores humanos, y un ejemplo extraordinario. Creó una gran aureola y una gran mística. Yo lo admiraba mucho, y lo apreciaba.Siempre produce mucho afecto esa admiración. Y le expliqué la historia de por qué yo me acercaba mucho a él.Son muchos los recuerdos que nos dejó, imborrables, y por eso digo que es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido, lo cual no tendría importancia si uno no cree que hombres como él existen por millones, millones y millones en las masas. Los hombres que se destacan de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales que él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades. Por eso nuestra Revolución se interesó tanto por luchar contra el analfabetismo y por desarrollar la educación, para que todos sean como el Che.Homenaje cinematografico al Che en EspañaPor iniciativa de la Asociación Hispano-Cubana de Amistad Bartolomé de las Casas —que ha tenido el apoyo de la Embajada de Cuba en España—, la Filmoteca Española ha organizado, y lo hará realidad en la mayor de sus salas de proyecciones —Cine Doré, Sala A, calle Santa Isabel número 3, Madrid—, un ciclo cinematográfico para rendirle homenaje al Che con motivo del aniversario 40 de su asesinato, ocurrido el 9 de octubre de 1967.En la sesión inaugural, el próximo 9 de octubre a las 10 p.m., la proyección de Hasta la victoria siempre, del realizador argentino Juan Carlos Desanzo —película que, entre otros aportes cubanos, incluye varias actuaciones, además de la música de Frank Fernández—, será precedida por palabras del Embajador de Cuba en España, Alberto Velasco san José y del escritor y cineasta español Juan Madrid, buen amigo de Cuba.El ciclo continuará el 17 de octubre a las 10 p.m. con los documentales San Ernesto nace en La Higuera, Una foto recorre el mundo y Che: el amor, la política y la rebeldía; y finalizará el 18, a las 7:30 p.m., con el largometraje Diarios de motocicleta.
Un pequeño Documental sobre el Che...
1.La imagen de el 'Che', marca registrada
2.Los años de el 'Che' Guevara en Mexico
3.El icono de el 'Che' Guevara en Mexico
http://video.google.es/videoplay?docid=927297767255323998&hl=es
http://video.google.es/videoplay?docid=3457074170573737378&hl=es
http://video.google.es/videoplay?docid=435229660130819339&hl=es
http://video.google.es/videoplay?docid=5850773628800540714&hl=es
Este video esta dividido en tres partes, esta en Googlevideo...pero yo lo encontre en el sendero peje
Que viva la revolucion y que viva el comandante Che Guevara
Hasta la Victoria Siempre!!
Otro pequeño homenaje al 'Che'
http://video.google.com/videoplay?docid=-2196855309577270349
Aqui les comparto un pequeno articulo publicado en 2007-10-08 que pueden encontrar en el website de "Latinoamerica en Movimiento"...Habla sobre el 'Che' y sus tendencias al Cristianismo...ustedes creen que el Che pensaba y actuaba como un Cristiano? para mi que el 'Che' era muy sabio y su Latinoamericanismo no creo yo que haya sido en vano...Yo creo que eso de el Cristianismo iba en contra de sus ideales...esque el 'Che' estaba tan ocupado en la lucha por hacer algo por su America Latina que no creo que le quedaba tiempo para ir a la iglesia los Domingos...
Ernesto “Che” Guevara desde una óptica cristiana
Daniel E. Benadava
Un sucinto análisis comparativo entre algunos de los puntos que conforman la doctrina cristiana y las que, quizás, fueron las ideas mas significativas de Ernesto “ Che ” Guevara, que murió el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia, posibilitará demostrar que detrás de este personaje latinoamericano existió una verdadera actitud cristiana frente a los mas necesitados.
Paz y Lucha Armada en la Doctrina Cristiana
Seguramente la principal idea que marcó toda la vida del “Che” fue el anhelo de que todos los pueblos oprimidos adquiriesen una verdadera libertad social, económica y política. Para alcanzar este fin Guevara vislumbraba dos caminos posibles:
* la vía electoral que, según Guevara, era la posibilidad menos factible ya que suponiendo que las fuerzas revolucionarias llegasen al poder gracias al voto popular, cuando quisieran realizar transformaciones sociales profundas chocarían contra el brazo armado de la clase dominante, es decir el ejercito, y el gobierno democrático revolucionario sería derrocado;
* la revolución armada que, de acuerdo al “Che”, era un camino inevitable que no estaba determinado por la voluntad del revolucionario sino que estaba condicionado por la espantosa situación de explotación en la que el imperialismo había sumergido a millones de hombres y mujeres, y por la incansable lucha de los pueblos subyugados por alcanzar su libertad.De esta manera, según la visión de Guevara, que el “ parto ” que trae a las masas esclavizadas y explotadas la esperanza de una vida mejor fuese pacífico, o doloroso, no dependía del revolucionario sino de la resistencia – o no - de las fuerzas reaccionarias en dejar nacer un nuevo mundo.En relación a la lucha armada debe tenerse en claro que desde la perspectiva cristiana, como bien lo expresó Pablo VI, en el pto. 31 de su Enc. Populorum Progressio, las revoluciones en líneas generales engendran nuevas injusticias, introducen nuevos desequilibrios y excitan a los hombres a nuevas ruinas; y solo serían “admisibles” las insurrecciones en el caso de que, no habiendo alternativa pacífica alguna para producir cambios sociales, exista una tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente contra los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común de la población.Ahora bien, además de las consideraciones anteriores, fue también Pablo VI quién, en el Mensaje por la Jornada de la Paz que brindó el 1 de enero de 1968, planteó que “ ... es de augurar que la exaltación del ideal de la paz no favorezca la cobardía de aquellos que temen deber dar la vida al servicio del propio país y de los propios hermanos cuando éstos están empeñados en la defensa de la justicia y de la libertad, y que buscan solamente la huida de la responsabilidad y de los peligros necesarios para el cumplimiento de grandes deberes y empresas generosas: paz no es pacifismo, no oculta una concepción vil y negligente de la vida, sino proclama los más altos y universales valores de la vida: la verdad, la justicia, la libertad, el amor ... ” .Como se puede apreciar, tanto desde el punto de vista político como religioso este es un tema difícil de abordar en especial en continentes como América Latina, en donde el subdesarrollo es una injusta situación promotora de tensiones que conspiran contra la paz social.
Socialización de las riquezas según el Cristianismo.
Según Guevara los pueblos subdesarrollados, a los que el “ Che ” comparaba con enanos de cabeza enorme y tórax henchido cuyas débiles piernas y sus cortos brazos no armonizaban con el resto de su anatomía, eran colonias dependientes del imperialismo con economías distorsionadas basadas en la producción de materias primas, el monocultivo, el desempleo y los bajos salarios. De acuerdo al “Che” los pueblos subdesarrollados no debían caer en la tentación de construir sociedades de beneficencia o regímenes utópicos basados en la bondad del hombre para solucionar sus males, sino que para enfrentar los mismos debían con urgencia socializar los bienes existentes; distribuir equitativamente todas las riquezas de la sociedad; y crear una producción de tipo social en la que el fruto del trabajo humano sea beneficioso para la comunidad en su conjunto y no solo para unos pocos.Quizás estos puntos sean los menos “conflictivos” para analizar desde la doctrina cristiana ya que, por ejemplo, fue en el Conc. Vat. II – en el pto. 69 de la Const. Gaudium et spes – donde se planteó que mas allá de las diferentes formas de propiedad existentes propias de cada pueblo, nunca se debía perder de vista el destino universal de los bienes existentes en toda la comunidad. Así mismo fue Pablo VI quién planteó, en el pto. 23 de su Enc. Populorum Progressio, que no existe razón valedera alguna para que una persona reserve en uso exclusivo lo que supera la propia necesidad cuando al resto de la humanidad le falta lo necesario para vivir dignamente.Y en relación a este tema también fué el Episcopado Argentino quién, en el año 1956, sostuvo que entre el derecho a la propiedad privada y el derecho a la vida, este último es mas fundamental y, por ende, debe tener precedencia en caso de conflicto entre ambos derechos.
Soberanía Nacional desde la visión Cristiana
A lo largo de toda su vida el “Che” siempre tuvo la esperanza de que, en un futuro no lejano, existiera una auténtica soberanía de los países colonizados a partir de la cual ellos pudiesen crear libremente políticas exteriores independientes de la interferencia de las potencias internacionales. Esta preocupación tampoco resulta ajena al cristianismo ya que para el mismo, como lo planteó Pio XI en el pto 40 de su Enc. Quadragessimo anno, desdichadamente la mayoría de las relaciones entre las naciones están dominadas por el internacionalismo económico, es decir por el imperialismo del capital para el cual la patria está donde existe ganancia. Y, frente a esta dramática situación que genera el empobrecimiento de sectores cada vez mas mayoritarios de la población mundial, fue en el Conc. Vat. II, en el pto. 9 de la Const. Gaudium et spes, donde se dijo que el género humano en su conjunto tiene la apremiante obligación de crear un nuevo orden político económico y cultural en el que las naciones subdesarrolladas puedan participar plenamente de los bienes de la civilización moderna, tanto en el plano político como en el orden económico; y tengan la posibilidad de relacionarse y comerciar libremente con quienes ellos decidan.
Breve conclusión
Como se habrá podido apreciar, lo desarrollado en los párrafos anteriores bajo ningún punto de vista buscaron proponer la “santificación” de Guevara ni tampoco analizar el desarrollo de la revolución cubana en la que él fue protagonista.Por el contrario, el análisis realizado hasta aquí buscó “demostrar” que gran parte de la vida y obra del “Che” fue bastante congruente con la doctrina cristiana, ya que al haber puesto su propia vida a disposición de la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, y al haber trabajado a favor de la Justicia y la Solidaridad, valores en los que es posible vislumbrar la imagen de Cristo, adoptó aún sin él ser conciente de ello, con aciertos y errores, una actitud profundamente cristiana frente a los mas necesitados.Quizás el motivo por el cual el “ Che ” nunca haya reconocido esta cuestión se encuentre relacionada o bien con el desconocimiento de la doctrina cristiana o, en su defecto, con que - como tantos otros socialistas - no haya alcanzado a comprender que, como decía el Padre Carlos Mugica, Marx – a quién Guevara admiraba - nunca criticó a la fé desde un punto de vista filosófico sino que lo hizo desde una perspectiva histórica, es decir, no criticó a la religión en sí sino a la particular manifestación de la religión de su época.En resumen, y por lo expuesto hasta aquí, quizás no resulte exagerado plantear que se puede entrever en Ernesto “Che” Guevara una figura cristiana que, con desaciertos y virtudes, trabajó y luchó por la construcción de un mundo más fraternal y justo, tarea en la que también la Iglesia de Cristo Pobre debe estar comprometida.- Daniel E. Benadava es psicólogo.
http://alainet.org/active/20075&lang=es
seamos como el 'Che'
CHE
¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos. ¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?
el hacedor
Eduardo Galeano
El Che vive. Vive en la mirada de los niños, de tus hijos, de los míos, en la de todos esos pequeñuelos que salen a las calles del mundo día a día hambrientos de panes y peces, de justicia y paz.
Se encuentra a cada esquina, en la plaza, en tu barrio. Nos acompaña al trabajo, a la reunión. Lo vemos codo a codo, en la huelga, en la barricada, en las marchas, al pie del herido, tomando de la mano al preso, abrazando al moribundo.
No es Dios y qué bien que no lo sea. Qué bien que fuera hombre de carne y hueso. Porque así y solamente así pudo llenarse los pulmones de humanidad; una bocanada de dolor humano que hizo suyo. Que lo adentró en el sufrimiento de sus hermanos y que lo llevó al sacrificio pleno: Dar su maravillosa vida por la vida de nuestros pueblos.
El Che vive y seguirá por siempre en el pensamiento revolucionario de los pueblos que luchamos por nuestras reivindicaciones, porque él fue más que hombre, más que compañero, más que guerrillero… fue el ejemplo a seguir.
En el Portal ALBA nos unimos también a ese ejemplo, principal legado del Guerrillero Heroico. El Che es constante en nuestras páginas. En la sección de Próceres tenemos un espacio dedicado a su obra creadora. Les invitamos a visitarlo y conocer un poco más la historia y grandeza del revolucionario que entregó su vida en aras de la dignidad y liberación de los pueblos y que ha sido y será ejemplo del hombre nuevo que él una vez imaginó.
El Che vive en nuestra lucha. El Che vive en el ALBA de los Pueblos. Seamos como el Che.
+ sobre el CHE
Vídeos: El Che renace y vive en Bolivia
http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=1208&Itemid=86
El Che, presente hoy en la Revolución
http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=13&Itemid=104#
2 comentarios:
Compañeros,
Nadamas queria compartir algo que encontre en el website de "America Latina en Movimiento"...
Es sobre nuestro Gran Ernesto Guevara de la Serna mejor conocido como el "Che"...Se me hizo algo poderoso y con mucho sentido...ojala le encuentren el mismo sentido que yo le encuentro.
¡Hasta la Victoria Siempre,
Viva America Latina,
Viva El Salvador
y que viva nuestro querido Che!
Pues ahora si que como dice esa cancion dedicada a ese otro gran comandante: se queda/ se queda/mi comandante se queda/...a el Che tambien le toco quedarse...
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