jueves, 26 de noviembre de 2009

Post número 1,000 : Honor y gloria eterna a los mártires del FDR!


Fue un domingo del 27 de noviembre de 1980 cuando fuimos informados del tenebroso asesinato de los dirigentes del FDR: Juan Chacón, Enrique Álvarez Córdova, Manuel Franco, Humberto Mendoza, Enrique Barrera, José María Maravilla y Francisco Barrera. Cada uno habia sido horriblemente torturado, pero con Enrique se ensañaron y en un sadismo increible fue quemado con ácido y estrangulado con alambre de púas. Los cuerpos de los compañeros habían sido decapitados y tirados en los lodazales de Apulo, después de haber sido secuestrados en el colegio jesuita Externado San José, sobre la 25 Avenida Norte en San Salvador.

Conocí personalmente a varios de estos mártires, en lo particular a Manuel Franco ,quien había sido presidente de AGEUS (Asociación General de estudiantes Universitarios Salvadoreños) y del FAU (Frente de Acción Unificada); a Juan Chacón, por ser el secretario general del BPR (Bloque Popular Revolucionario) al cual yo, como miembro de UR19 de Julio, pertenecía. De Enrique Álvarez Córdova, por la sucia propaganda que contra él lanzó la prensa nacional, ya que Álvarez Córdova era miembro de las 14 familias millonarias que han explotado al país desde hace casi doscientos años. El compañero Enrique Álvarez había sido ministro de agricultura con uno de los gobiernos del partido oficial PCN, pero había demostrado al mundo su conciencia social al parcelar, repartir y fundar la primera cooperativa agrícola en su ex hacienda “El Jobo”, en la jurisdicción de Sonsonate, al occidente del país. Por supuesto que la oligocracia sintió un gran golpe al darse cuenta que uno de sus hijos se había declarado públicamente revolucionario. Como castigo se le torturó con una saña terrible.

Un hecho importante que cabe mencionar en la celebración del veintinueve aniversario de los Mártires del Frente Democrático Revolucionario, es que ni la izquierda ni la derecha han hecho reflexión histórica sobre la muerte de Álvarez Córdova. Recuerdo que cuando reclutábamos gente les decíamos a los aún indecisos: "si colabora Enrique Álvarez que es millonario, por qué no nosotros, que lo único que tenemos que perder son las cadenas?" A lo cual algunos respondían: "eso es cierto!" Otros decían: "si mataron a ese millonario, cómo no nos van a matar a nosotros que no tenemos nada?". Es obvio pensar que loas ricos y los militares guardaron silencio sobre su asesinato y el de sus companeros, ya que son ellos los autores intelectuales de estos hechos. Dicho silencio fue una advertencia clara para los mismo burgueses: si se ponen al lado del pueblo, esto mismo les va a pasar. Con ello hicieron pensar muchas veces a los “perfumados” que querían andar de revolucionarios.

Con el asesinato de Juan Chacón, el enemigo quiso detener el accionar del Bloque Popular Revolucionario, lo cual, para el dolor de la burguesía, trajo como resultado el fortalecimiento de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación) y la creación del EPL (Ejército Popular de Liberación). Para el bloque, la pérdida de uno de sus grandes cuadros no era nuevo, antes habían caído Apolinario Serrano (Polín) y Patricia Puertas (la Ticha), que eran en esos días el alma y corazón de la UTC (Unión de Trabajadores del Campo) y de FECCAS (Federación de Campesinos Cristianos Salvadoreños). El BPR, consciente de que dichas pérdidas eran una realidad del proceso, se preocupó por formar cuadros que fueron los que durante la guerra frontal dirigieron al pueblo salvadoreño en la lucha armada, muchos de ellos cayeron en la montaña y algunos de los sobrevivientes siguen en la dirección del FMLN.

Para concluir nuestra honra a los Mártires del FDR, quiero mencionar a Manuel Franco. Con el “Chele Franco” nos conocimos en la Universidad Nacional. Manuel fue un compañero dedicado a tiempo completo a la causa del pueblo. Fue, como antes lo mencioné, presidente de AGEUS, Secretario General del FAU y candidato a diputado por la UNO (Unión Nacional Opositora). Cuando nos atacaron el 30 de julio de 1975 lo vi en el hospital del Seguro Social Salvadoreño y le dije: “Vámonos Chele, que la animala ya va a atacar”, lo cual sucedió unos minutos después de haber dejado dicho lugar. Otra vez, en mayo o junio del ochenta, los de la organización andaban operando en San Jacinto y lo vi esperando el bus de la ruta 2. Paramos el carro en que nos conducíamos y le dijimos: “Zámpate, cabrón, la guardia nos viene siguiendo!”. El “Chele”, sin mostrar nada de nervios, se metió al carro y de ahí nos fuimos hacia la Universidad, donde cada quien salió para su destino final.

A los otros compañeros caídos con los antes mencionados, no los conocí personalmente, aunque de ellos ya había oído hablar algunas veces. Ellos, como los mencionados, forman el primer grupo de Apóstoles que acompañarían a Monseñor Romero en las Sagradas Tumbas de Catedral. Más tarde serían: Ita Catherine Ford, Dorothy Kazel, Jean Donovan y Maura Klark, cuyas muertes, como la de Monsenor Romero, sacudieron al mundo. Los Mártires del (FDR) y los religiosos de la UCA (1989), darían a conocer al mundo el tipo de salvajismo de los asesinos gobiernos, cuerpos policiales y ejercito salvadoreño.

En la celebración de los 29 años de los Mártires del Frente Democrático Revolucionario, queremos pedirle a los vendidos del frente seudo democrático-revolucionario (FDR Intestinal) no seguir manchando el nombre de nuestros héroes.

Compañeros del FDR: Hasta la Victoria Siempre!

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“Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero.” (Segunda declaración de la Habana)


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