martes, 30 de diciembre de 2008

LA MEDICINA...


LA MEDICINA ES UN DERECHO, LOS SERVICIOS PROFEISONALES MEDICOS, UNA OBLIGACION.

En esta patria grotesca donde vivimos, morirse es un gran problema; no para el muerto que dichosamente juega su última Carta de Escapismo, sino para los dolientes que no tienen siquiera una pulgada de tierra donde sepultar a sus deudos.

El gobierno quedó acostumbrado a las tumbas colectivas, a los cementerios clandestinos y por ello no se ha preocupado de crear un nicho para los muertos del anonimato proletario. Sin embrago; erige palacetes para los Ilustres Explotadores y consideran que los florales permanentes van a borrar el hedor permanente que sus muertos cargaban aún cuando vivían.

Los seres humanos tenemos el derecho natural a la medicina y es obligación estatal el proveer los servicios médicos al pueblo independientemente de que este asegurado o no, ya que ello no es culpa del pueblo, sino del mismo gobierno que no provee los medios para que toda la ciudadanía este asegurada medicamente.

Las facultades de medicina tienen el deber de preocuparse más por la humanística. Muy a pesar de los buenos profesionales en la ciencia de la salud con que cuenta nuestra patria, existe un buen número de “Mercaderes” a quienes lo que menos les importa es la salud del paciente, enfilando sus intereses espúrios a los bolsillos de los mismos, creando y promoviendo la discriminación de servicios y muchas veces absteniéndose y negándose a atender a pacientes contaminados con patologías sociales como el SIDA y otros síndromes que aún cuando no ponen en ningún peligro la salud del médico, ponen en entredicho su ética profesional e intereses clasistas. El deber galeno no termina en la clínica, hospital o aula, ni siquiera en los hogares de los pacientes, es decir; que el profesional de la salud debe promover la sanidad físico-mental de la patria demandando de las autoridades correspondientes la creación de infraestructura al servicio de la salud nacional, la fundación de facultades de medicina popular y la producción permanente de estudios estadísticos de investigación científica realizados por los profesionales del ramo de la salud.

El médico debe verse como otro profesional y es más; deben sentirse dichosos y privilegiados de la inversión que la nación ha hecho para su formación. A la diáspora salvadoreña que ha mantenido y sigue manteniendo a flote la economía nacional la sacaron a balazos de la patria y siguen recibiéndola a balazos cuando regresa deportada de Falsilandia, en esos hermanos y hermanas que fueron forzadas al exilio por las tácticas militares de “Tierra Arrasada” y que siguen siendo forzadas a la emigración por el desempleo y la falta de oportunidades es en los que menos se invierte, cuando debieran tener mas derecho que los estratos no productores de nuestra sociedad quienes se avergüenzan de nuestro pueblo cuando viajan en el mismo avión unos en primera clase y nuestro pueblo con canastos de pupusas y rollos de caña y cajas de pollo campero, en el resto del avión, gente a la que una señora en alto puesto político desde hace ratos ha dado en llamarle la “Mara Chancletera”, sin pensar que es esa Mara la que mantiene sus vicios y sus desmanes políticos en la Asamblea Deslegislativa.

Para beneficio y engrandecimiento de la Conciencia Medica Nacional, una nueva generación de profesionales de la salud ha nacido. Las Brigadas Médicas del Pueblo, a las cuales todos l@s Salvadoreñ@s debemos de ayudar, están desarrollando programas de salud a lo largo de los lugares más recónditos de la nación, haciendo realidad el sueño del paciente de que el médico llegue a verlo y no viceversa. Sería hermoso y bello, invertir el dinero creado con el esfuerzo del pueblo, en el pueblo mismo y no malgastarlo en un ejército de uniformados esquineros y callejeros que no sirven más que de vergüenza y mal ejemplo de cómo se desperdicia el esfuerzo laboral de nuestro pueblo. Por otro lado cuando tenemos a un gobierno abúlico y preocupado solamente en llenar los sótanos del Wells Fargo, tenemos que ser otr@s los que luchemos por el pueblo. Nuestro pueblo y nuestra sociedad jamás se podrá desarrollar si no alimentamos bien a nuestros infantes, si no tenemos a una clase trabajadora saludable y si los profesionales de la salud no cumplen la misión para la cual el pueblo invirtió en su formación.

Hemos abierto la brecha de una senda larga, ancha y orillada de precipicios, allá nosotr@s si como salvadoreñ@s dejamos que nuestros hermanos y hermanas médicos la caminen sol@s.

Paul Fortis

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“Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero.” (Segunda declaración de la Habana)


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