
Tener un gobierno del pueblo, que trabaje para el bienestar y felicidad de la gente, que su compromiso sea con las mayorías, con los sueños de tener un país respetado, trabajador en progreso ese es un sueño que ha esperado mucho tiempo y que ahora lo tenemos cerca, pero ese paso de pasar de la noche al amanecer requiere de todos y todas, como bien dice Mauricio se necesita más que de un solo partido, se necesita de muchos, de todos los sectores que asumiendo nuestros deberes ciudadanos asumimos el reto de ser protagonistas del cambio.
Licda. Norma Guevara de Ramirios (foto de archivo)
Cuenta regresiva hacia el cambio de gobierno
Licda. Norma Guevara de Ramirios
Está muy cerca del corazón de la gente que palpita por el cambio legal, legítimo, pacífico; otros son los que entonan himnos de muerte.
El viernes 14 de Noviembre inició el período de propaganda electoral para la Presidencia y Vicepresidencia de la República; el lunes 17 inició para la elección de diputaciones a la Asamblea Legislativa y en un mes iniciará para la de Concejos Municipales; es decir estamos ya en un tiempo en el que cada minuto que pasa nos acerca hacia un cambio de gobierno en todas las funciones sujetas a elección popular.
El contexto de este proceso electoral se caracteriza por el agotamiento de un ciclo político del partido en el gobierno, que se expresa en desconfianza de la ciudadanía en las instituciones del Estado por la falta de respuesta a las necesidades y problemas que vive la mayor parte de la sociedad, por una parte, y de una enorme voluntad de cambiar mediante el voto.
La sola perspectiva de la victoria del FMLN es vista y vivida por los grupos que gobiernan como el más grave problema; quizá lo ven con más susto que la crisis financiera y económica que se agrega a los problemas nacionales, y ese sentimiento de poder perder el dominio del Estado les lleva desde muy antes de las elecciones a utilizar recursos como la mentira, el estímulo al temor, y a estrategias populistas desesperadas con el vano propósito de recuperar confianza y apoyo en el electorado.
La opinión popular favorece al FMLN en la intención de voto para Concejos Municipales, Asamblea Legislativa y en las presidenciales; las campañas sucias, y las estrategias de regalías de gallinas coloradas o frijoles rojos están lejos de producir el resultado buscado por la derecha en su conjunto, el FMLN, sus candidatos Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, van en una dirección diferente, la más necesaria para rehacer la fuerza del país: las ideas programáticas, el cariño y entrega al pueblo, el diálogo directo con los sectores medios y populares, la cooperación para evitar el desplome económico del país; en fin, el trazo de un nuevo y mejor país con apego a las normas constitucionales.
En esa ruta el FMLN está indiscutiblemente en la delantera, indetenible, optimista, positivo más no confiado ni triunfalista. Está muy cerca del corazón de la gente como lo ilustra su inicio de campaña con la Caravana Nacional de la Esperanza Hacia el Cambio que comunica en abrazo fraterno a decenas de miles de personas a lo largo de una ruta que une al país con sus próximos gobernantes.
Lo esencial en el camino hacia esos dos momentos de Enero y Marzo, es mantener el espíritu de lucha y entrega para ese cambio de parte de quienes amamos a nuestro país, a nuestras familias.
Porque es el imperativo de su bienestar y felicidad el que nos guía; es la creencia de que se puede vencer la pesada noche de la inseguridad, del desempleo, de los salarios bajos, del beber y comer insuficientes, de la desprotección ante los efectos de un medio ambiente deteriorado; creer pues que con nuestro trabajo y las instituciones rescatadas de la corrupción y el desorden podemos salir adelante.
Tener un gobierno del pueblo, que trabaje para el bienestar y felicidad de la gente, que su compromiso sea con las mayorías, con los sueños de tener un país respetado, trabajador en progreso ese es un sueño que ha esperado mucho tiempo y que ahora lo tenemos cerca, pero ese paso de pasar de la noche al amanecer requiere de todos y todas, como bien dice Mauricio se necesita más que de un solo partido, se necesita de muchos, de todos los sectores que asumiendo nuestros deberes ciudadanos asumimos el reto de ser protagonistas del cambio.
Son pocos meses, semanas, días los que faltan, y mucho trabajo para mantenernos unidos unos con otros y unidos a nuestra esperanza; caminar este trecho y las dificultades que implica competir con quienes se sienten derrotados y por eso asustan, vale la pena, este caminar llevará muy lejos a nuestra patria a nuestras familias a El Salvador que queremos. Mantengamos y aumentemos el ritmo de la marcha hacia la Victoria del pueblo hasta convertir en votos toda la simpatía y deseos de cambio de los salvadoreños.
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